Así te vi clasificar a Rusia 2018 - 3 - El Fútbol y yo
La razón por la que el fútbol en el mundo despierta
tantas pasiones no tiene una razón específica. Algunos dicen que la pasión que
despierta el fútbol en una sensación muy parecida al enamoramiento. Una de las
razones de esta pasión para nosotros los peruanos, es que es un deporte que
siempre ha estado presente en nuestro país. Nuestro querido Perú había
participado hasta el año 2017 de cuatro mundiales: Uruguay 1930, México 1970,
Argentina 1978 y España 82.
Es por eso que tenemos tantos fanáticos y fanáticas de
fútbol en todo el Perú. Además, es un deporte que cualquiera puede disfrutar en
su barrio sin mucha inversión, de ahí su popularidad arraigada tanto a nuestro
país. Debido a esa popularidad tenemos tantos clubes de fútbol, cunas de los
seleccionados que nos representan ante cualquier torneo internacional. Y siendo
el mundial el torneo máximo de fútbol, todo el país siempre sueña con ver a su
selección en semejante fiesta. Más aún es el deseo máximo de la federación
peruana de fútbol clasificar, para darle el roce internacional a la selección.
Que también sirve como ventana de exhibición para los jugadores peruanos y por
ende, su respectiva internacionalización.
En fin, mi objetivo en este relato no es dar una catedra
de fútbol, ya que no tengo los conocimientos al respecto. Eso se lo dejo a los
expertos. Así que solo daré mi punto de vista con la escasa información que
maneja un humilde fanático de futbol de su selección. Es más, debo confesar que
no veo el campeonato local ni ningún partido de futbol que no sea el de mi
selección. Mi mayor esfuerzo es ver los partidos del mundial, no todos obvio.
Solo los partidos de final o semifinal. ¿Y que podría aportar entonces un don nadie como
yo al fútbol peruano, y encima atreverse a escribir al respecto? La respuesta
es simple: solo puedo aportar mi humilde
aliento y contar como llegué a despertar aquella dormida ilusión que ahora siento
cada vez que veo jugar a mi selección. Me gustaría humildemente que alguien
pueda leer estas líneas. Esa persona tal vez en este momento, no siga los partidos
de la selección. Así como yo deje de seguirlos alguna vez. Espero convencer de
alguna manera a que apoye a su equipo, y se contagie del entusiasmo de los
demás. Si logro convencer a solo uno, habré cumplido mi objetivo.
Jugaba fútbol cuando niño, en las canchas de tierra que
en mi distrito aun abundan. Toda mi vida viví en San Juan de Lurigancho, el
distrito con más habitantes de Lima. Pero deje de practicar el fútbol conforme
iba conociendo otros deportes. Aunque debo reconocer que mientras iba creciendo,
me comenzó a disgustar lo competitivo que se hacía jugar una simple pichanga. En
el sentido de que si había una apuesta de por medio, no me gustaban las
puteadas y patadas que se daban entre jugadores. Se generaban discusiones y
peleas en las canchas de futbol, cuando yo solo quería divertirme. También me
alejaban de las canchas las lesiones que sufrían mis amigos. “Me han operado de
los meniscos”, me contaban algunos. Otro me decía “La otra vez me dieron un
patadón que me lesionó el tobillo”. No gracias pensaba yo. Que puedo decir, mi
destino no era ser jugador de fútbol profesional y menos de futbol amateur.
Continuando con este relato, parte del comienzo de esta
eliminatoria inició con el arribo de un nuevo director técnico a nuestra
capital, Ricardo Gareca.
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