La chica que saltó a través del tiempo - Capitulo 1

 Nota inicial:

Esta es una traducción hecha por un fan de la película de Mamoru Hosoda y con ayuda de google translate. No es oficial. La  novela original “La chica que saltó a través del tiempo” de Yasutaka Tsutsui fue traducida al inglés por David Karashima y editado y publicado por Alma Books como “The girl who lept through time”.






La sombra oscura en el laboratorio de ciencias


Habían pasado horas desde que la mayoría de los estudiantes dejaron el edificio escolar. Sus pasillos y aulas estaban ahora frías, y todo el lugar estaba en silencio, a excepción del sonido a la distancia de alguien tocando ‘Polonaise’ de Chopin en el piano del auditorio.

Kazuya Yoshiyama se encontraba en su último año de escuela secundaria elemental, y había acabado de limpiar el laboratorio de ciencias con sus compañeros de clase, Kazuo Fukamachi y Goro Asakura.

“Ya está bien. Sacaré la basura,” dijo ella. “Ustedes chicos pueden ir a lavarse las manos.”

Mientras que el alto y larguirucho Kazuo abandonaba la habitación con el bajo y rechoncho Goro, Kazuko tuvo que controlarse de soltar una risita ante el contraste entre sus dos amigos. Ellos eran muy diferentes en otras maneras también. Ambos eran muy listos, eso era por seguro. Pero mientras Goro trabajaba duro y podría ser muy impulsivo, Kazuo era un poco soñador.  De hecho, el frecuentemente parecía estar en su propio mundo, y Kazuko nunca podía estar segura de lo que él pensaba.

Mientras aseaba sus manos en el lavabo, Goro echo un vistazo a Kazuo.

“Kazuko es linda, y es amable también. Pero ella puede ser un poco imperativa a veces, ¿no crees?”.

A Goro le gustaba sazonar sus oraciones con palabras complicadas de vez en cuando.

“¿Ah sí?” dijo Kazuo, cuya mente había estado miles de kilómetros a la distancia nuevamente. “¿Qué te hace decir eso?”.

 “ ¿No crees que ella puede ser imperativa?” dijo Goro, hinchando su pecho y  combinándolo con su cara, que siempre fue bastante roja y rechoncha. “Ella nos trata como a niños, vamos. Ustedes chicos pueden ir a lavarse las manos dijo ella.”

“Yo nunca he realmente pensado al respecto,” replico Kazuo, quien aparentaba estar partiendo hacia otra excursión dentro de su mente.

Kazuo sacó la basura a la parte trasera del edificio y regresó al pequeño laboratorio de ciencias para guardar algunas escobas que ellos estuvieron usando. Pero mientras colocaba su mano en la perilla ella creyó oír un sonido desde dentro.

“Eso es extraño,” pensó Kazuko.

Aunque era llamado el pequeño laboratorio de ciencias, el ambiente era generalmente utilizado como espacio de guardado y estaba lleno con muchas cosas interesantes como jarrones con muestras biológicas, esqueletos, animales disecados y todo tipo de químicos. Para la mayoría de chicas en la escuela, dicho cuarto era escalofriante y era mejor evitarlo. Pero Kazuko no era el tipo de persona que se preocupase por eso.

“Nadie debería estar aquí,” dijo Kazuko así misma. “¿Me pregunto si podría ser el señor Fukushima?”.

Pero entonces, ella había visto a su profesor partir temprano por otra puerta, así que el no podría estar haciendo ese ruido. Así que ¿quién podría ser?. Kazuko comenzó a sentirse un poco asustada. Pero aún así, ella reunió el coraje para abrir la puerta. Pero tan pronto lo hizo, hubo un gran ruido y el sonido de cristal roto hacía eco por las paredes de la habitación.

“¿Quién está ahí?” dijo Kazuko, con voz temblorosa mientras se esforzaba por ver en la oscuridad.

Ella pudo apreciar mas o menos que había algunos tubos de ensayo alineados a lo largo de un escritorio en el medio del cuarto, y parecía que uno de ellos había simplemente rodado al suelo, dejando un charco de líquido esparciéndose en las baldosas. Alguien debió haber estado haciendo un experimento aquí dentro, pensó. ¿Pero quién? ¿Y a qué lugar  se fue?.

Kazuko se acercó al escritorio para leer las etiquetas de las botellas de químicos alineados al lado de los tubos de ensayo. Pero antes de poder hacerlo, una sombra oscura salto desde atrás del gabinete de químicos y se escabulló detrás de una división de pared cerca a la puerta. Kazuko se congeló. ¿Podría ser un ladrón?

¿Quién está ahí? Llamó ella. “¡Deja de asustarme así y muéstrate!”

La puerta que conduce al pasillo traqueteó.

“¡No sirve tratar de escapar al pasillo!” gritó Kazuko , haciendo un gran esfuerzo por detener su propio miedo de  abrumarla. “¡Esa puerta esta cerrada!”.

Cuando la voz de Kazuko hizo eco, el cuarto volvió a estar en silencio. Con ningún traqueteo de puerta y ningún ruido detrás de la división de pared.

"¡Se quien eres!" dijo Kazuko, sintiéndose un poco más valiente.

“¡Sal, Kazuo! ¡O Goro! ¡Sé que es uno de ustedes dos tratando de asustarme!"

Kazuko esperó por una respuesta, pero no llegó ninguna. Así que como alternativa, se tragó su miedo y fue de puntillas hacia la división de pared. Entonces, se detuvo, tomo aliento calmadamente, y muy despacio se asomo al borde. Pero increíblemente, no había nadie ahí.

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